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Miedo a los petardos: cómo ayudar a tu perro

Muchos perros tienen miedo a ruidos intensos como los de los truenos, fuegos artificiales, petardos, etc. El miedo es un mecanismo de defensa normal adaptativa, y es ese miedo el que les permite estar alertas y esquivar una posible situación de peligro.

El problema se presenta cuando la respuesta al miedo es desproporcionada pues entonces tenemos que hablar de fobias, que ya no son adaptativas y que deben ser tratadas.

Las causas por las que los perros tienen miedo a determinados estímulos pueden ser varias:

  • Si durante el periodo de socialización, que va de las tres semanas a los tres meses, no ha tenido contacto o éste ha sido mínimo con ese estímulo, hay más probabilidades de que de adulto sea un perro miedoso.
  • Si ha tenido una experiencia negativa con un estímulo.
  • Perretes que han sido sometidos a niveles altos de estrés durante las primeras etapas de su desarrollo, cuando el sistema nervioso está inmaduro, pueden tener más problemas de fobias y otros problemas de comportamiento por no saber gestionar ese estrés.
  • Nosotros mismos, sin quererlo ni saberlo, actuando con una sobreprotección antes y durante el estímulo.
  • Por diferentes estudios se sabe que también hay un porcentaje de heredabilidad que influye.

Cuando un peludo tiene miedo a ruidos intensos entra en pánico, intenta huir, esconderse, jadea, hace agujeros (en el suelo de la casa), llora, ladra…Puedes ayudarle a calmarse siguiendo estos consejos:

  • Proporcionarle una zona segura – un escondite – donde se sienta seguro: lo ideal es una habitación tranquila en la que esté habituado a estar o en la que haya jugado previamente, donde le hayas dado chuches o comida en días “normales”, sin tormentas, ni petardos, ni ruidos estresantes… Y ponerle en ella su cama, sus cacharros de agua y comida, y bajar las persianas (la oscuridad les hace sentirse más seguros), con la radio o la televisión bajitas, o incluso con música.
  • En algunos casos también sirve un transportín o un parque tipo infantil, pero igualmente se han tenido que habituar anteriormente a ellos.
  • En cualquier caso, si no quiere estar en la habitación que le has preparado, no le obligues, deja que se esconda donde prefiera porque es ahí donde se siente más seguro. Puedes quedarte cerca de él donde haya elegido esconderse, o asomarte de vez en cuando, para que sepa que está ahí, sin decirle nada. También puedes tararear algo para que sienta que tú estás tranquilo, pero no le dirijas palabras tranquilizadoras ni le abraces, porque así estás premiándole por tener miedo y reforzando esa situación.

Cuando empecemos a notar su ansiedad y antes de que vaya a más, podemos intentar distraerle con alguna actividad que capte su atención y jugar con él: en algunos perretes, sobre todo si son jóvenes, funciona. Es esencial que tú mantengas en lo posible la calma, para no alterarle más y que la situación empeore, ya que si te enfadas con él o te pones nervioso, él se pondrá aún más.

Existen difusores de feromonas apaciguadoras, que pueden utilizarse en la habitación segura, y que imitan a las hormonas que elimina la madre de sus glándulas mamarias para transmitir a los cachorros tranquilidad y seguridad.

También existen nutraceúticos específicos para estos casos; son suplementos que llevan sustancias naturales totalmente inocuas, con propiedades ansiolíticas, sin los efectos secundarios de los psicofármacos y que en algunos perros funcionan muy bien, ayudándoles a bajar el nivel de ansiedad y favoreciendo una mejor gestión de su miedo.

En algunas ocasiones es necesario utilizar fármacos para ayudarles a estar más tranquilos: siempre bajo el asesoramiento de tu veterinario.

Con tiempo y paciencia puedes intentar habituar a tu perrete a su fobia: es una tarea complicada, pero es importante no rendirse y perseverar, practicando en días normales donde no haya tormentas ni petardos. Nuestra recomendación:

Habituarle al estímulo negativo: necesitarás una grabación con esos ruidos que le estresan aunque si la fobia es a la tormenta, nos podemos encontrar con que existe el estímulo del ruido, pero no el de la humedad o la presión. Además hay perros que diferencian la grabación de la realidad y puede no ser eficaz, pero merece la pena intentarlo. Empieza con el volumen muy bajo – donde todavía no haya ningún tipo de respuesta estresante y asóciaselo a algo positivo: jugar o comer. Hay que tener paciencia e ir subiendo el volumen muy poco a poco, ya que si lo haces rápidamente puedes obtener el efecto contrario y aumentar su miedo.

Como siempre te decimos es mejor prevenir que curar. Empezar este entrenamiento a los ruidos desde el principio, cuando tu peludo llega a casa de bebé y durante su periodo de socialización entre las tres semanas y los tres meses favorecerá que tu perro crezca y llegue a su etapa adulta equilibrado, tranquilo y dispuesto a disfrutar contigo de cada momento.

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