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La procesionaria del pino

La mayoría de nosotros ya hemos oído hablar de la procesionaria y de los problemas que causa en nuestros peludos, pero a veces vienen a consulta (sobre todo tutores “primerizos”) que desconocen el riesgo que implican para sus peludos – y para ellos mismos -.

Así que vamos a contarte todo que debes saber sobre la procesionaria del pino.

¿Qué son exactamente?

La procesionaria del pino es un insecto lepidóptero, muy extendido en los pinares europeos y especialmente en España. Tejen sus nidos en la copa de los pinos y cedros, con aspecto de algodón de azúcar y cuando las condiciones ambientales les son favorables y ya han terminado su desarrollo larvario, bajan al suelo unas detrás de otras formando una procesión, para enterrarse en el suelo y convertirse en mariposas. Esto ocurre a finales del invierno e inicio de la primavera, aunque actualmente se van adelantando y a finales de Enero ya es fácil poder ver estas procesiones. Se las considera una plaga y el defoliador más importante de los pinares mediterráneos.

¿Cómo nos afectan?

Estas orugas tienen unos pelos urticantes muy pequeños que se desprenden fácilmente de su cuerpo y son los responsables en personas y mascotas, de la reacción adversa que provocan. En las personas los síntomas son inmediatos y producen desazón en la zona de contacto, inflamación, picor, manchas rojas y ardor, pero también pueden producir problemas oculares, bronquiales y en los casos más graves anafilaxia severa, en determinadas personas.

 Los efectos adversos no se producen necesariamente por contacto directo con las orugas, los pelos urticantes se desprenden con facilidad y pueden quedar suspendidos por ejemplo, en las mesas de picnic de los pinares o en la corteza de los árboles por donde hayan bajado, por lo que hay que tener mucho cuidado y estar alertas en zonas con pinos o cedros.

¿Por qué son tan peligrosas para nuestros perros?

Estas orugas son especialmente peligrosas para nuestros peludos, que guiados por su innata curiosidad, pueden acercarse a olisquearlas y entran en contacto con ellas: las orugas responden lanzando sus pelitos como dardos envenenados y se adhieren a la piel de los belfos, hocico, a la lengua, la trufa o los ojos.

Si tu peludo entra en contacto con ellas, vas a notar en él un nerviosismo repentino, salivación, movimientos de deglución, se restriegan la cara contra el suelo de forma más o menos desesperada, y según los casos, la inflamación puede llegar hasta la laringe y producir dificultad respiratoria, e incluso asfixia.

La lesión más frecuente y característica es la inflamación y ulceración de la lengua que puede llegar a necrosarse y perderse parcial o totalmente, pero también puede haber rinitis, úlceras en la trufa o inflamación en los párpados. La necrosis de la lengua es un proceso lento  y doloroso, que precisa de medicación y cuidados, ya que pueden tener problemas para comer y beber.

¿Cómo actuar en caso de contacto?

Es muy importante acudir al veterinario lo antes posible para poder aplicar el tratamiento necesario para minimizar los daños y según la gravedad, estabilizar al paciente. Hay casos en los que llegan a necesitar hospitalización con oxigeno e incluso intubación.

Como medidas urgentes y hasta llegar a la clínica, aconsejamos unos cuidados para intentar minimizar los daños:

  • Lo primero es lavarle con agua templada o del tiempo (en la época de riesgo de hecho, conviene llevar una botella con agua por si acaso), en la zona o zonas que hayan estado en contacto, siempre de fuera hacia dentro de manera suave y sobre todo, SIN FROTAR, pues conseguiríamos el efecto contrario, es decir extender más la toxina o los pelos urticantes. Estelavado ayuda a desnaturalizar la toxina que llevan los pelillos y que es la responsable de todo el desastre.
  • Si tiene picor por todo el cuerpo, sumérgele en agua templada o dale una ducha con agua del tiempo.

Y poco más podrás hacer. Por eso es tan importante acudir lo antes posible a la clínica o a urgencias veterinarias, ya que las consecuencias pueden ser muy graves para tu peludo sin el tratamiento adecuado.

La mejor prevención es sin duda mantenerse alejado de estas orugas, evitando las zonas de coníferas durante la época de riesgo – primavera-  y pasear por otras zonas más seguras, aunque resulten un poco menos estimulantes: por las posibles consecuencias que puede tener la procesionaria, tu peludo lo va a agradecer seguro.

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