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Leptospirosis en España: riesgos, síntomas y prevención

La leptospirosis es una  enfermedad infecciosa, causada por bacterias del género Leptospira, y es zoonósica, es decir, transmisible al hombre por el contacto con animales infectados o ambientes contaminados con orina de roedores, que son los principales portadores y transmisores.

Es una enfermedad más frecuente en países tropicales,  pero en España existe un riesgo sanitario persistente, sobre todo en determinados trabajos, actividades de ocio, zonas con un saneamiento deficitario y situaciones de catástrofes naturales (inundaciones)

La leptospirosis es un ejemplo muy claro del concepto “Una Salud” porque involucra factores ambientales, animales y humanos.

Los factores de riesgo en España son:

  • Ocupacionales, como son los agricultores, poceros, construcción, mataderos y veterinarios.
  • Actividades de ocio, como la espeleología, deportes acuáticos, senderismo y en general,  actividades al aire libre.
  • Ambientales y sociales como zonas con escaso saneamiento, viviendas precarias, hacinamiento, inundaciones y catástrofes naturales (como la DANA de Valencia).

El contagio se produce por el contacto directo con la orina, sangre o tejidos de animales infectados, o por contacto con agua, suelo o alimentos contaminados por estos animales. La bacteria penetra a través de heridas en la piel, o a través de la nariz o boca.

Los síntomas en Humana son parecidos a los de una gripe, pero si no se trata a tiempo se puede complicar y producir daños importantes en riñones, hígado y pulmón.

La mejor manera de prevenir el contagio es evitando nadar o caminar con piel al descubierto por zonas con barro o lodo, sobre todo después de lluvias fuertes. También utilizar botas y guantes en los trabajos de riesgo, controlar la población de roedores y vacunar a nuestros animales domésticos.

Leptospirosis en perros.

Nuestros perros también pueden sufrir esta enfermedad y pueden transmitirla. 

Los roedores son su principal fuente de infección, al entrar en contacto con agua contaminada, ya sea bebiendo o nadando en ella. Una vez que la bacteria ingresa en su organismo, se disemina rápidamente por la sangre, pudiendo afectar a riñón e hígado de forma severa.

El diagnóstico no es fácil debido a la variedad de signos clínicos que presenta, que pueden ser compatibles con otras patologías. Los síntomas pueden ser agudos o crónicos, y lo más habitual son fiebre, vómitos, diarrea, letargia, orina oscura, ictericia y dolor muscular.

Se diagnostica con pruebas en sangre y se trata con antibióticos.

La VACUNACIÓN contra la leptospirosis es fundamental para prevenir esta enfermedad zoonósica grave en perros. Actualmente existen vacunas L4 que protegen frente a cuatro de las principales cepas, con una mejor protección que las anteriores L2. Se administran normalmente entre las 8 y las 12 semanas, con dosis de refuerzo y vacunando anualmente, ya que la inmunidad disminuye a partir de ese tiempo.

Leptospirosis en gatos.

La leptospirosis es una enfermedad rara en nuestros gatos y generalmente asintomática, ya que en comparación con los perros, son más resistentes a la infección.

El contagio se produce igual que en perros y humanos, aunque los gatos no son muy amigos del agua, por lo que el contagio suele ser más por cazar roedores o entrar en contacto con la orina de animales infectados. En el caso raro de que manifiesten síntomas, son parecidos a los de los perros: fiebre, letargo, dolor muscular, ictericia, insuficiencia renal.

En general, los gatos son portadores asintomáticos, es decir, llevan la bacteria pero no la padecen y la eliminan por la orina. Es muy importante extremar las precauciones cuando manipulemos la orina de gatos sospechosos, por el riesgo de transmisión.

Se diagnostica con pruebas en sangre y orina y el tratamiento es con antibióticos.

Actualmente no existe una vacuna comercial aprobada para ellos. 

Prevención. El mejor tratamiento. 

Prevenir enfermedades en nuestros animales es una responsabilidad conjunta de los veterinarios y los tutores para salvaguardar su salud  y garantizar la salud pública.

Como dice la Organización Colegial Veterinaria (OCV) “La cura más efectiva para una enfermedad es, sin duda, la prevención”, ya que “un plan vacunal correcto y adaptado a cada animal es esencial para mantener tanto a nuestras mascotas como al resto de la familia y a la sociedad a salvo de ésta y de otras muchas enfermedades, puesto que todos compartimos una única salud”.

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